El mecánico ciego que soñaba con conducir

Publicado por Alejandra Otero, 13 Jun 2011

El mecánico ciego que soñaba con conducir

Ciego de nacimiento y experto mecánico. Para Aaron Prevost carecer de vista no es un impedimento, ni siquiera para cumplir su sueño, que es conducir… simplemente impresionante.

La historia de Aaron Prevost es de las que marcan. De las que nos enseñan que en esta vida, no hay nada imposible: basta con poner empeño y proponérselo. Este canadiense, ciego de nacimiento, no ha permitido que su vinusvalía le impida desempeñar su vida diaria. Ni tampoco ha consentido que sirva de traba para desarrollar su carrera profesional. Prevost es mecánico de coches, un trabajo para el que parece tener un talento natural, de hecho, su calidad supera la media. Desde que tenía diez años se dedicaba a montar y desmontar pequeños motores. Su mentor siempre ha sido su hermano, de 28 años, que es también invidente.

 

Ver trabajar a Prevost es increíble. Con el tacto y el oído como únicos guías, desempeña sus labores a la perfección. Su secreto es el orden: con saber dónde están ubicadas las herramientas y las piezas le vale. Pero, a pesar de su talento, había algo que jamás había podido hacer: conducir. De hecho, si se le preguntaba qué haría si pudiera recuperar la vista durante diez minutos, Prevost no lo dudaba un instante ‘Ponerme detrás de un volante’.

 

Ahora, su sueño se ha cumplido gracias a Rick Bye, representante de Porsche de Canadá. El caso de Prevost le llamó la atención: si este joven había sido capaz de aprender un complicado y técnico oficio como es la mecánica, conducir no tiene que ser un imposible para él. Sólo necesita coger el tacto a un coche y contar con una persona a su lado que le diga lo que tiene hacer. Así, el de Porsche empezó con lo básico, arrancar, acelerar, frenar: indicarle cómo de fuerte debía pisar el freno o dar el gas preciso en cada momento. La segunda lección fue la dirección: cuántos grados debía girar el volante para adaptarlo al trazado, el cual Prevost comenzó a memorizar de una manera asombrosa. Con una capacidad de aprendizaje fuera de lo común, Aaron, a los mandos del nuevo Porsche Boxster, dio cinco vueltas sin salirse del trazado al circuito de Mosport International Raceway -ubicado en la provincia de Ontario, Canadá- y llegó a superar la barrera de los 200 km/h. Impresionante.

 



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