Uber quiere crear el coche volador

Publicado por canalMOTOR, 06 Mar 2017

Uber Elevate

Desde que existen automóvil y avión se ha fantaseado con la idea del coche volador, apareciendo por primera vez en la portada de Popular Science allá por 1926. Uber cree que es el futuro de la movilidad y ha contratado a un ingeniero de la NASA para hacerlo posible.

En menos de una década, Uber ha redefinido la idea del trabajo flexible y ha causado una revolución en el mercado del taxi global. Hace poco, lanzaron una flota de coches autónomos en Pittsburgh. Y ahora quieren darle vida nada más y nada menos que al coche volador. Esta fijación con las nuevas tecnologías la está convirtiendo en la startup mejor valorada del mundo.

 

El año pasado, la empresa publicó en Medium un libro blanco explicando sus pretensiones de entrar en el futuro de la movilidad urbana con el coche volador. Entre sus 99 páginas, detallaban que en menos de una década contarán con una red llamada ‘Elevate’ de vehículos eléctricos que despeguen y aterricen verticalmente.

 

No se trata de coches voladores en el sentido de que podrán conducirse por tierra y volar por los cielos, sino que la visión del gigante de San Francisco es más similar a la de los Supersónicos: un futurista automóvil que te eleva y te ayuda a superar los atascos diarios.

 

Sin embargo, Uber no tiene intención de diseñar o construir estos artefactos, sino que quiere catalizar el mercado para que se unan gobiernos y empresas a fin de solucionar los problemas técnicos, regulatorios y de infraestructura que un futuro así podría generar.

 

Y es que estos problemas, en realidad, no serían pocos: desde la densidad de las baterías hasta el control del tráfico aéreo. Su máximo jefe, Jeff Holden, afirma que “si se pueden hacer todas esas cosas, tienes el potencial para que surja un nuevo medio de transporte […]. Nuestra intención es hacer que la industria llegue allí antes”.

 

Para ello, no han dudado en contratar a Mark Moore, un antiguo ingeniero aeroespacial del centro de investigación de la NASA en Langley, Virginia. Moore había publicado otro libro blanco que versaba sobre la viabilidad de vehículos voladores eléctricos similares a los helicópteros, pero más pequeños y silenciosos.

 

Su nueva posición dentro de Uber es la de director de ingeniería de aviación, con el proyecto ‘Elevate’ como principal objetivo. “No puedo pensar en otra empresa que tenga una posición más fuerte para ser el líder en este nuevo ecosistema y hacer realidad el mercado de VTOL (el nombre técnico de estos ‘drones’, por Vertical TakeOff and Landing, despegue y aterrizaje vertical) urbanos”.

 

De hecho, los taxis aéreos no necesitarían un rango mayor a 100 kilómetros y una velocidad de unos 200 km/h, y desde Uber creen que estarán listos para dentro de cinco años. Ya existen materiales compuestos que cumplen los requisitos de dureza y peso, gracias a Airbus y Boeing. Los drones de consumo han demostrado que no solo valen para hacer increíbles fotos de las que presumir en Instagram sino que se puede controlar un complejo sistema de múltiples hélices con el pase de un dedo en la pantalla del smartphone.

 

El problema del coche volador no es tanto técnico como lo es jurídico. La FAA (el organismo regulador de la aviación en EEUU), de momento no cuenta con el marco normativo necesario para regular los vehículos de pasajeros eléctricos. Por otro lado, los sistemas de navegación que están vigentes son mucho menos sofisticados de lo que los VTOL necesitan.

 

De hecho, la propulsión eléctrica y la conducción autónoma son dos elementos fundamentales para hacer de estos coches voladores una opción viable y segura. Por ello, según Jeff Holden, los organismos reguladores deberían aceptarlas, pero su ritmo será más lento del que desean.

 

En su comunicado de prensa, Uber lo pinta muy bonito: “Imagina viajar de la Marina en San Francisco hasta el trabajo en el centro de San José (un trayecto de dos horas de conducción) en tan solo 15 minutos”.

 

Con alegatos a la ineficiencia que suponen los atascos (“el residente promedio de San Francisco perdió 230 horas anuales en un atasco. En conjunto, esto supone medio millón de horas de productividad perdidas cada día”), que es innegable, su solución con los VTOL eléctricos es, sin duda, muy atractiva.

 

‘Elevate’ haría posible la aparición de varios vertiports (zonas de despegue y aterrizaje para muchas naves) y vertishops (individuales) a lo largo de las zonas urbanas con mayor congestión. En principio se aplicará a EEUU, pero también citan a Mumbai o Sao Paulo.

 

Una de las mayores ventajas que supondría añadir una flota de VTOL eléctricos a una ciudad congestionada es la de su libertad a la hora de seguir rutas, lo que disminuiría el flujo incluso para estos coches eléctricos.

 

Aun así, saben que su principal atractivo será para aquellos que tengan que hacer rutas más largas o que estén en zonas mal comunicadas por el transporte convencional, que serán las primeras en ver sus vertiports, por la necesidad espacial que necesitarían.

 

Por otro lado, asumen que se convertirán a largo plazo, en una opción más eficiente y menos costosa que tener un coche. El mayor problema que hace ver a la aviación como un modo de transporte caro y poco frecuente es el bajo volumen de producción de los aviones de hoy. Un helicóptero, aunque es tan complejo como un coche, cuesta 20 veces más.

 

Ellos creen que una demanda para este tipo de transporte significará producciones similares a las de los coches, con un coste similar. Básicamente, se trata de una espiral de consumo constante, en gran parte la misma que ha hecho de Uber el gigante de las cuatro ruedas que es hoy.

 

Hasta que llegue ese momento, en cinco o diez años, nos tendremos que seguir conformando con nuestros coches de combustión interna (o eléctrica). Para asegurarlos contamos con los Seguros de Coche MAPFRE, desde el básico a terceros, con opciones ampliables hasta el todo riesgo sin franquicia.



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