Vehículos autónomos: Tesla, Mercedes o Nvidia

Publicado por canalMOTOR, 09 Mar 2017

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Tesla Autopilot

La idea de un vehículo autónomo está ligada a una visión futurista del mundo. Tres fabricantes, uno clásico, uno moderno y uno que no tiene nada que ver están esforzándose para que esta realidad llegue cuanto antes.

El mayor factor de los accidentes de tráfico es el humano. Somos seres impulsivos, con tiempos de reacción imperfectos, que tomamos constantemente la decisión equivocada y cuya valoración de riesgos a menudo deja mucho que desear. Los vehículos autónomos podrían reducir estos márgenes de error humano a niveles casi imperceptibles.

 

A menudo se ha fantaseado con la idea de un mundo donde los coches no permitan conducir a los humanos. Un mundo sin accidentes de tráfico ni necesidad del uso de señales de tráfico. Un ballet gigante coordinado por una red compartida en la que todos los vehículos están conectados y que se pueden acoplar a la velocidad de los demás o a las condiciones de la vía. Un mundo donde reinase la seguridad vial.

 

Aunque aún estemos a años (posiblemente décadas) de esta situación, es innegable que los fabricantes se han dado cuenta de esta dirección high-tech que está tomando la industria y se enfrentan a la eterna espada de Damocles que ha pendido sobre la automoción: actualizarse o morir.

 

Para una industria que lleva más de un siglo y que ha transformado el mundo tan profundamente como lo ha hecho la automotriz, la llegada de la alta tecnología a los volantes puede representar un punto de inflexión tan importante como lo fue la llegada del motor de combustión interna a los carruajes de caballos.

 

Se producirá un cambio en el marketing, pasando del placer de la conducción a sus ventajas medioambientales o de seguridad. Las aseguradoras tendrán que cambiar sus modelos de producto. Es posible que conducir se vea relegado a una afición de ricos, reservada para circuitos o escapadas todoterreno, fuera de las calles.

 

Aunque hoy en día todas las marcas están invirtiendo considerablemente en los vehículos autónomos, desde Toyota hasta Audi, hay sin duda tres que destacan y que se han posicionado como figuras importantes en este mercado.

 

Mercedes-Benz

es una de las primeras marcas de coches del mundo. De hecho, su fundador, Karl Benz es acreditado como el creador del primer coche tal y como los concebimos hoy en 1885. Tesla es un fabricante basado en Silicon Valley centrado en la propulsión eléctrica y la tecnología puntera.

 

El tercero no es menos que Nvidia, un fabricante estadounidense de tarjetas gráficas y procesadores para ordenadores. Aunque no esté tradicionalmente ligada a los coches, hace poco lanzó el DRIVE PX2, un sistema que se puede acoplar a un coche para que tengan funciones autónomas.

 

Mercedes-Benz: de la tradición a la vanguardia

 

La fábrica de Stuttgart fundada en 1883 fue clave en la producción del motor de combustión interna. Aunque ahora estemos acostumbrados a ver las flechas de plata y asociarlas al lujo y la calidad, lo cierto es que se trata de una marca muy vanguardista.

 

Su marca más deportiva, AMG, usa tecnología y componentes derivados directamente de la competición; mientras que su marca de lujo, Maybach, produce interiores tan exquisitos que rivalizan con Rolls Royce, como hemos visto ya.

 

En la marca alemana saben que ofrecer la tecnología puntera las da una ventaja competitiva frente a otros fabricantes, y en 1994 se lanzaron al desarrollo de sus primeros sistemas autónomos, basados en cámaras y radares.

 

El Prometheus de 1994 dio paso al F015, un concepto presentado en 2015 en el que el interior del coche pasaba a ser más un espacio de ocio y convivencia que un coche como estamos acostumbrados. Ya para 2013 se comercializaba una opción para sus coches tope de gama como el S500 el Intelligent Drive, con funciones semiautónomas.

 

De hecho, el Intelligent Drive de Mercedes-Benz es un conjunto de funciones que hacen del coche un lugar más seguro para todos, dentro o fuera del coche. Capaces de conducir por sí mismos simplemente con fijar un destino en el navegador, también incluyen asistencias al frenado o evaluación de riesgos para anticiparse a las situaciones.

 

 

Tesla: fallos y aciertos

Tesla es un fabricante de vehículos eléctricos que se fundó en 2003 en la capital tecnológica de EEUU, Silicon Valley. Su objetivo es dejar atrás la combustión interna y hacer del mundo un lugar más limpio de emisiones, cuyos coches representen la tecnología del S XXI.

 

Aunque estuvieron en el punto de mira por ser el primer fabricante en el que su sistema autónomo tuvo un accidente mortal, el Autopilot de Tesla es de los sistemas más sofisticados que hay en el mercado actualmente. Basado en radares, sensores y cámaras presenta un modelo de red neuronal similar al usado por Google, que permite que sus coches ‘aprendan’ de las situaciones con las que se enfrentan los demás.

 

Así, con cada kilómetro recorrido de forma autónoma, los coches perfeccionan más su uso y se vuelven cada vez más seguros, la autonomía se vuelve más precisa. Su objetivo es llegar a un mundo donde no se requiera el input humano. De momento, a pesar de sus avances como el Hardware 2.0, que se anticipa a la conducción totalmente autónoma, sigue siendo necesario que los conductores estén en guardia para evitar un accidente como el ocurrido en Florida.

 

Nvidia: de tarjetas gráficas a coches autónomos

Nivida ha desarrollado el DRIVE PX2, una plataforma enfocada a los fabricantes de coches para acelerar el paso a los vehículos autónomos. Se trata de un procesador capaz de ‘mapear’ el entorno a través de sensores y ofrecer una conducción autónoma en autopistas.

 

Esta plataforma tiene diferentes modelos, desde un procesador que solo consume 10 vatios hasta un módulo con doble procesador capaz de realizar 24 billones de operaciones de deep learning por segundo.

 

Así, el fabricante de informática se pone a disposición del resto de fabricantes y evita que ellos dediquen recursos en el desarrollo de estas tecnologías. Al fin y al cabo, si alguien sabe de programación, se trata de Nvidia.

 

Tenga o no tu coche funciones autónomas, es innegable que esta tecnología acabará llegando a nuestros vehículos. Si se trata de un mundo utópico o una pesadilla para aquellos que todavía disfruten de ponerse tras un volante, solo podremos esperar a comprobarlo.

 

Hasta entonces, considera asegurar tu coche con una póliza de Seguros de Coche MAPFRE, la oferta es amplia y se puede adecuar a las necesidades de cualquier conductor… a menos que se trate de un robot.



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