¿Qué es y por qué importa el vehicle data?

Publicado por canalMOTOR, 11 Mar 2017

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vehicle data

Con el aumento de las tecnologías presentes en nuestros coches, la información que serán capaces de recoger, llamada vehicle data, es muy valiosa. Y los fabricantes lo saben.

Hace dos años, corrió el rumor de que Apple había asignado a algunos de sus programadores más importantes en un proyecto secreto que habían bautizado misteriosamente ‘Titan’. Incluso llegaron a contratar al vicepresidente de ingeniería de Tesla, el fabricante de vehículos eléctricos. Se cree que este proyecto tiene que ver con la llamada “vehicle data”.

Los periodistas y el público no tardaron en especular que este misterioso proyecto secreto se trataba de un vehículo con las últimas tecnologías para hacer frente al coche autónomo de Google. ¿Cómo sería? ¿Se podría conducir o sería completamente autónomo? ¿Se trataba, simplemente, de un sistema operativo para los ordenadores de a bordo?

Hemos visto ya que las empresas de tecnología y los fabricantes de coches prefieren dedicarse a las áreas que dominan y contratar los servicios de aquellas que les interesan. Apple organizó reuniones con gigantes de la talla de BMW o Mercedes-Benz, pero éstos se negaron a participar en el ‘Proyecto Titán’ que habían ideado desde Silicon Valley. ¿Por qué?

En entornos corporativos, dónde los márgenes de beneficios son astronómicos, pocas veces se les puede achacar los comportamientos irracionales que hacen gala en los humanos a menor escala. Lo que importa es el beneficio. Así que, descartada la hipótesis del orgullo alemán, la duda resuena con más fuerza.

Los coches se están convirtiendo, tras el teléfono, en el siguiente punto de mira para las empresas tecnológicas. Dentro de poco Alexa, la asistente virtual de Amazon, estará presente en las flotas de Ford y Volkswagen. Los conductores podrán, con un golpe de voz, comprar cualquier cosa que necesiten en el gigante de internet. Y todo mientras conducen al trabajo.

Mucho se ha escrito sobre los algoritmos que usan Facebook, Amazon, Apple o Google para ofrecer servicios individualizados a sus usuarios, que es prácticamente todo el mundo. Los gustos, trayectos, gastos y aficiones son recogidos en una base de datos enorme llamado ‘Big Data’, que les permite conocer hasta el último like de cada persona.

Estos datos son usados de muchas maneras. Hasta ahora, habían llegado a los anuncios individualizados que podemos ver mientras navegamos por internet, pero se rumorea que pueden haber jugado un papel fundamental en las votaciones del Brexit o de Donald Trump.

La información es poder. Los gigantes tecnológicos lo saben y quieren tener acceso a ella. Las pugnas de Silicon Valley no se basan en el control de las redes, sino en el control de los datos. Cuántas agencias de publicidad pagarían (y cuánto) por poder tener acceso a la información de la que dispone Facebook.

Pero las empresas automovilísticas también son conscientes del valor que tienen los datos individuales de cada conductor. No por nada han conseguido mantenerse al pie del cañón durante más de un siglo. Y en un mundo donde hay 1.200 millones de coches por sus carreteras (uno por cada siete personas), el valor de la información sobre su trayecto diario, sus destinos frecuentes, el tiempo que pasan en cada lugar, no es baladí.

Por esto, precisamente, se negaron BMW y Daimler a entrar en el ‘Proyecto Titán’ de Apple. Los detalles se han mantenido secretos, pero usar la tecnología de Apple implicaría que los datos de sus vehículos pasarían a ser propiedad de la empresa de Silicon Valley, y no de los dos fabricantes de Baviera.

De hecho, poco después de que se hiciera pública su renuncia, Daimler lanzó un comunicado en el cual afirmaba que los datos de sus vehículos permanecerían en manos del propio fabricante y que no serían vendidos a terceros.

En cualquier caso, no veremos el resultado del ‘Project Titan’. En octubre de 2016, tras una serie de renuncias y despidos, Apple confirmó que el ambicioso proyecto sería desechado.

La creciente sofisticación de los sistemas informáticos que nos rodean, en nuestros bolsillos, en nuestros escritorios y en los aparatos que usamos para desplazarnos, los servicios de geolocalización y de reconocimiento cumplen una función doble: facilitarnos la vida y facilitársela a aquellos que ofrecen estos servicios. Ya es posible pagar únicamente usando la proximidad de nuestro teléfono. Ya existen los ‘mayordomos electrónicos’, a los que podemos ordenar con nuestra voz para que cumplan nuestras órdenes.

No es una imagen de un futuro negro y aciago. Son, simplemente, las consecuencias del desarrollo tecnológico del ser humano. Estos datos serán usados por todas las empresas para poder ofrecer servicios personalizados a todos los consumidores, a escala global. Esto, en teoría, es positivo si consideramos la competitividad que puede surgir entre las empresas y se traduce en productos más sofisticados a precios más competitivos.

Así, una aseguradora podrá tener acceso al estado de un vehículo o su historial de accidentes en tiempo real y ofrecer descuentos a aquellos conductores que tengan una trayectoria cuidadosa, demostrable empíricamente.

Hasta que se implementen sistemas capaces de captar el vehicle data pueden pasar años. Y hasta que no se renueve el parque móvil global con este tipo de coches pueden pasar incluso décadas.

Hasta entonces, tendremos que conformarnos con los automóviles ‘de toda la vida’. Protege el tuyo con los Seguros de Coche MAPFRE eligiendo desde el seguro a terceros hasta el todo riesgo sin franquicias, con opciones ampliables para adaptarte a cualquier necesidad.



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