Ferrari vs. Ford: vuelve la batalla por Le Mans

Publicado por canalMOTOR, 27 Mar 2017

Ford Vs. Ferrari: la lucha por Le Mans

En 1966, Ford consiguió algo que parecía imposible: vencer a los fabricantes europeos en la carrera de resistencia más importante del mundo, las 24h de Le Mans. Tras perder el título en 1969, volvió a ganar su clase en 2016. Para este año, la rivalidad Ferrari vs Ford vuelve más caliente que nunca.

La competición fue, desde los orígenes de la automoción, uno de los campos de batalla más convulsos para los fabricantes. Ser el más rápido (y el más resistente) era el mejor reclamo publicitario que podían tener las marcas para sus productos.

 

Desde 1894 se celebraban las carreras Grand Prix en Francia. Eran competiciones por caminos abiertos en los que las altas velocidades y la falta de infraestructuras hacían que los accidentes estuvieran a la orden del día. Por ello, se fue regularizando (cada país tenía sus propias reglas) y se hizo el paso a los circuitos.

 

Uno de los primeros circuitos en desarrollarse fue el de Le Mans, aunque surgieron más a lo largo de Europa como Spa-Francorchamps en Bélgica o el infame Nurbürgring en Alemania, llamado ‘el infierno verde’.

 

Hay que destacar que gran parte de la tecnología que es frecuente ver en los coches que pueblan nuestras calles viene derivada directamente de la competición: elementos como los frenos de disco, los turbocompresores, más válvulas por cilindro, el sistema ABS, la tracción total, los avances en aerodinámica, la protección ante choques, las ruedas desmontables, la inyección electrónica, el ratio de compresión o el cambio automático de doble embrague fueron todos avances que llegaron primero a los circuitos, con la intención de que los coches fuesen más rápidos, más seguros o que pasaran más tiempo sin pasar por boxes.

 

Las carreras de resistencia, en las que los coches tenían que correr 24 horas (o 12 o seis) se volvieron las mejores oportunidades para que los fabricantes demostraran la proeza de sus ingenieros y la calidad de sus coches, pues eran sometidos a tal abuso que el comprador sabía que estaba adquiriendo una buena máquina, si era de la misma marca que el ganador.

 

Sin embargo, desde su introducción hasta 1966, los Grand Prix habían sido eventos dominados por los fabricantes europeos: Renault, Aston Martin, Jaguar, Alfa Romeo y Ferrari (sobre todo Ferrari), eran los fabricantes que solían hacerse con los podios.

 

De hecho, Ferrari era el campeón indiscutible en la década de los sesenta. Ganó consecutivamente los premios de las 24h de Le Mans de 1960 hasta 1965. Aunque Ferrari era el campeón invicto a principios de esta década, la empresa estaba pasando por dificultades y pocas ventas. Se rumoreó que querían vender la empresa a Ford, con la condición de que fuese la marca italiana quien permaneciera en control de la división de competición.

 

Pero Ford tenía otros planes: quería hacerse con el control total de Ferrari. Tras meses de estudios de mercado, Enzo Ferrari canceló las negociaciones cuando supo que Ford quería competir en Indianápolis 500 usando motores italianos sin permitir que participase la marca en la carrera americana. Con los orgullos de ambas marcas heridos, Ford juró que vencería a Ferrari en su arena: el circuito de la Sarthe en Le Mans. Así comienza la rivalidad Ferrari vs. Ford.

 

Así, Ford juntó a los mejores ingenieros de marcas inglesas que tenían experiencia en las carreras de resistencia, Lotus, Broadley y Aston-Martin, para desarrollar el coche de competición más avanzado de la época: el Ford GT40.

 

Parte de su secreto fue el uso de grandes motores provenientes del fabricante norteamericano (de 4.2 hasta 7 litros). Sus primeras carreras fueron los 1.000 km de Nurbürgring en 1964, dónde tras estar segundo durante la primera parte de la carrera, tuvo que retirarse por fallos en la suspensión.

 

Tras los resultados decepcionantes del primer año, Ford decidió cambiar al director del programa y se lo entregó al texano que lo convertiría en leyenda: Carroll Shelby. Bajo sus órdenes, ganaría la carrera Daytona 2000 en febrero de 1965. Sin embargo, el resto de la temporada estuvo marcada por las derrotas.

 

Hasta que llegó 1966, con tres GT40 y la experiencia de los dos pasados años, Ford comenzó a ganar todas las carreras en las posiciones 1, 2 y 3. Lo mismo ocurrió en junio, cuando arrebataron el podio por primera vez en la historia a los fabricantes europeos.

 

Ford no volvería a ganr el título de Le Mans, volviendo de nuevo a manos Europeas. Porsche, Ferrari y Audi se volverían todos duros competidores y ganarían la carrera de resistencia. Hasta que, 50 años después, en 2016 Ford volvió para el aniversario de oro con su nuevo GT.

 

El GT es un superdeportivo que rinde tributo en forma y en esencia a los GT40 de los años sesenta. No es coincidencia que los coches que compitieron el año pasado tuviesen los números 66, 67, 68 y 69 (los años que ganaron). Y, de nuevo, se hicieron con la victoria en su clase. Ahora Le Mans se ha vuelto tan sofisticado que hay una clase para los vehículos ‘convencionales’ y otra para los prototipos más avanzados (ganada por Porsche tras un fallo en el Toyota).

 

Adrenalina 24h

Este año, vuelven las 24h de Le Mans el 17 y el 18 de junio, aunque comienzan los preparitvos el 11. Sin duda, volveremos a ver como se enfrentan los europeos, Ferrari con su 488 GTE, Porsche con el 911 RSR, Aston Martin con su Vantage; y los americanos, Chevrolet con su Corvette C7 y Ford con el campeón de la edición pasada, el GT.

 

Las entradas están ya a la venta, con el pase completo por 83 euros. Si estás pensando en acudir a una de las citas más importantes de la competición automotriz del mundo (una en la que sí hay competición, no como la Fórmula 1 dominada por Mercedes-Benz), te recomendamos que vayas reservando tus billetes cuanto antes.

 

Sabemos que no te harás con un coche de carreras (¿o sí?) así que no vamos a recomendarte un seguro de coches, pero sí vamos a recordarte que, si vas a disfrutar de alguno de estos grandes espectáculos del mundo del automóvil, puedes hacerte con un Seguro de Viajes MAPFRE para asegurar que los imprevistos de tu viaje están cubiertos, ya sean por problemas con el transporte (como cancelaciones y demoras) como con tu equipaje. Así podrás estar tranquilo y centrarte en disfrutar del rugido de los motores. ¿Quién sabe? A lo mejor eres testigo de la segunda victoria consecutiva de Ford.



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