Muscles car: el nacimiento de un mito

Publicado por Alejandra Otero, 05 Sep 2011

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Muscles car: el nacimiento de un mito

Por primera vez en la historia un muscle car llega al mercado español, hablamos del Chevrolet Camaro, que desde el pasado mes de julio está a la venta en los concesionarios de Chevrolet partiendo de un precio de 43.900 euros. Pero los Muscle Car nacieron el siglo pasado, durante la década de los años 50 y su legado aún hoy persiste. Aprovechando la llegada del Camaro a España, hemos querido rendir homenaje en un reportaje a esta categoría tan romántica como americana.

El origen de los Muscle Car
Gasolina barata, límites de velocidad inexistentes y una generación joven amante de los automóviles y las emociones fuertes. Estas fueron las principales razones que propiciaron el nacimiento de los muscle car. Muchos amantes de las cuatro ruedas actuales sentirán cierta envidia echando la vista más de cincuenta años atrás: en aquel entonces, EE.UU. era el escenario que permitía comprar un coche con prestaciones deportivas al precio de un utilitario.

 

El rugido de un motor V8 podía escucharse a menudo durante aquellos años. Y es que la inexistencia de los límites de velocidad permitían que los conductores se convirtieran en pilotos y que la carretera fuera un circuito: las carreras de aceleración drag eran el escenario predilecto para los muscle car. Fueron varios los representantes de aquella época: el Dodge Challenger, el Plymouth Barracuda, el Ford Mustang Shelby GT500… pero para la gran mayoría un nombre destaca entre todos ellos. Hablamos del Pontiac GTO, el que se señala como el primer muscle car de la historia.
 

 

Pontiac GTO

Al igual que en la actualidad, durante los años 50, se tenía la concepción de que un motor de gran tamaño era patrimonio exclusivo de los coches de lujo. Sin embargo, un joven ingeniero llamado Jonh Delorean no estaba de acuerdo con aquella elitista premisa. Este ingeniero trabajaba en el inicio de su carrera para Pontiac y quiso revolucionar el concepto de la marca. Sin contar con el visto bueno de sus jefes,  construyó un prototipo que aportaba nuevos detalles de diseño, un motor más potente y elementos deportivos como neumáticos de mayor anchura, una nueva palanca de cambios y una suspensión más dinámica. Había nacido el germen de los muscle cars.

 

Delorean utilizaba este coche para ir a trabajar y se lo dejaba a sus amigos… con la sorpresa de que ninguno quería devolvérselo. Con estos argumentos acudió a la directiva de la marca que, a regañadientes, decidió poner en producción el concepto de Delorean, que pasó a tomar la denominación GTO (siglas de Gran Turismo Omologatto en honor al Ferrari 250 GTO). Creado sobre la base del Pontiac 389, equipaba un motor V8 de tres carburadores y 6,4 litros de más de 300 CV, asociado a un cambio manual y a una endemoniada tracción trasera.

 

En sus inicios, Pontiac puso a la venta 5.000 unidades que se agotaron en pocas semanas. Convencidos los directivos de su éxito comercial, produjeron 15.000 unidades más que también se vendieron en un tiempo récord. En total y durante sus tres años de vida se comercializaron un total de 200.000 unidades del Pontiac GTO al que se conoció bajo muchos apodos -el juez, el tigre, la cabra- y su éxito comercial fue el punto de partida para la llegada del género muscle car.

 



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