Muscle cars II: los rivales del Pontiac GTO

Publicado por Alejandra Otero, 06 Sep 2011

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Muscle cars II: los rivales del Pontiac GTO

Chevrolet Chevelle, Dodge Challenger, Ford Mustang… son varios los nombres claves que representan el pasado, y en algunos casos el presente, de los muscle car. En nuestro homenaje a esta categoría automovilística tan única como alabada os mostramos los principales rivales del Pontiac GTO.

Tras el éxito del Pontiac GTO, el resto de fabricantes comenzaron a dar salida a sus propios muscle car. La esencia era la misma: modelo propulsados por potentes V8 de gran cilindrada, asociados a una tracción trasera y una imagen con deportividad por bandera. Los primeros pasos los dio Chrysler, para seguir la propia General Motors con otra de sus marcas, Chevrolet, y más tarde Ford. Estas marcas norteamericanas de automóviles se fijaron un objetivo: fabricar rivales dignos de competir con el GTO en los concesionarios.

 

General Motors, tomando como referencia el GTO, dio salida al ‘Chevy’ Chevelle SS Super Sports en 1967, que obtuvo un relativo éxito y del que se vendieron un total de 63.000 unidades. Pero los muscle cars que más plantaron cara al GTO, fueron el Plymouth Barracuda y, en especial, el Dodge Challenger. Chrysler fue una de las pocas marcas que entendió el concepto de muscle car creando la división MOPAR, cuyas siglas responden a Motor Parts o lo que es lo mismo piezas modificadas del motor. Este ‘departamento deportivo’ de Chrysler, y por extensión de Dodge, hizo realidad el Challenger, uno de los muscle car que puede enorgullecerse de mantener viva la llama de estos ya legendarios ‘deportivos del pueblo’ hoy en día. El primer Dodge Challenger, se basó en la plataforma del Barracuda, pero aumentando la distancia entre ejes. Su secreto era un propulsor HEMI 5.6 de entre 275 y 425 CV.

 

Ford entró en el mercado de los muscle car con una concepción algo diferente. No en vano, la única manera de entrar en el mercado y tener éxito era dar una vuelta más al concepto muscle car. Así nacieron los ‘hermanos pequeños’ de estos deportivos: los pony car. De menor tamaño y con motores de tamaño más reducido, su máximo exponente fue el conocido Ford Mustang, siendo la joya de la corona el Shelby GT 500.

 



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