La influencia del estado de ánimo en la conducción

Publicado por CanalMOTOR, 15 Abr 2016

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 La influencia del estado de ánimo en la conducción

La mayoría de los conductores están plenamente concienciados de cómo factores como el alcohol o el teléfono móvil pueden afectar la seguridad al volante; sin embargo, otros pasan totalmente desapercibidos, aunque pueden llegar a ser igual o más peligrosos. Uno de ellos a tener presente es la influencia del estado de ánimo en la conducción, que solemos ignorar con frecuencia.

Hay veces en las que tenemos que coger el coche después de un acontecimiento importante, como por ejemplo, en una emergencia o después de una discusión, de alguna situación desagradable, o de habernos enterado de una mala noticia. Aunque pueda parecer que estamos en pleno uso de nuestras facultades y que nuestras habilidades en la conducción están por encima de nuestros sentimientos, esto no es del todo verdad: la influencia del estado de ánimo en la conducción es un hecho probado que puede modificar nuestro comportamiento en la carretera y exponernos a situaciones de peligro innecesariamente.

Los expertos determinan que los seres humanos, cuando nos enfrentamos a emociones negativas, o simplemente intensas, mostramos un nivel de distracción mucho mayor; este nivel, añaden, puede incluso superar al que experimentamos cuando usamos el teléfono móvil al volante.

¿En qué influye nuestro estado de ánimo en la conducción?

Tener un ánimo fuera de los límites normales puede llevar a excelentes conductores a cometer las siguientes imprudencias:

- aumento del tiempo de reacción.

- errar a la hora de reconocer situaciones, sobre todo, cambios como una reducción repentina de la velocidad del tráfico, o la existencia de residuos en la carretera.

- dificultad para predecir o comprender lo que el resto de los conductores de la carretera están haciendo.

- exponerse a maniobras y cambios mucho más arriesgados, como por ejemplo, atravesar varios carriles de una vez, o de manera demasiado repentina, o pisar las líneas que delimitan la calzada.

- reducir la capacidad de llevar a cabo maniobras que requieren de habilidades especiales, particularmente aquellas que se tienen que hacer en un tiempo determinado.

¿Cómo evitar que la influencia del ánimo incida en la conducción?

Mantener controladas nuestras emociones mientras estamos al volante puede suponer la diferencia entre llegar sanos y salvos o sufrir un accidente. Siempre que estemos en la carretera, debemos enfocar nuestra atención a la calzada y al tráfico en todo momento. Si creemos que estamos en un estado de ánimo que puede afectar nuestra concentración, hay una serie de medidas que podemos tomar para aliviar la situación y mantener el control:

- si estamos enfadados, molestos o enojados, tanto por algo relacionado con la conducción, como algo ajeno al coche, podemos apartarnos de la circulación en un lugar seguro. Cuando estemos en un sitio que no obstaculice el tráfico y donde podamos parar, debemos tomarnos nuestro tiempo, cerrar los ojos, respirar pausadamente y así, intentar relajarnos. Incluso si esto no consiguiera tranquilizarnos, podemos salir a dar una vuelta y refrescarnos con algo de beber (sin alcohol, por supuesto).

- si nuestro estado está relacionado con una gran preocupación, o con signos depresivos, debemos hacer un esfuerzo por apartarlo de nuestra mente, al menos, hasta que hayamos parado el coche. Poner música relajante puede ser una muy buena idea, siempre y cuando no sea esta misma la que nos suponga una distracción.

- si, por otro lado, nos encontramos en una situación de urgencia, en la que tenemos prisa y estamos impacientes, darnos unos minutos antes de arrancar para calmarnos puede ayudar a que, una vez ya en marcha, evitemos frustraciones con otros conductores o con cosas que están más allá de nuestro alcance. Además, si nos concedemos este tiempo extra antes de movilizarnos, contribuiremos a no pisar instintivamente el acelerador, ya que no necesitamos que a nuestra emergencia le sumemos además una multa por velocidad, o incluso peor, un parte por accidente.

Estar tranquilos en nuestro coche es una condición primordial para llevar a cabo un viaje seguro y sin sobresaltos. Hacer caso a estas medidas será de plena utilidad si encontramos que nuestro estado no es el óptimo para conducir; contar con un Seguro de Coche MAPFRE que responda ante nuestras necesidades es una garantía de tranquilidad que no debemos sacrificar mientras estamos al volante.



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