Cómo viajar sin calor en el coche

Publicado por canal MOTOR, 30 Ago 2017

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rueda sobre el asfalto

El verano se caracteriza por dos cosas: mayor tiempo libre que nos permite irnos de viaje y el calor que inunda la Península. Si quieres sobrevivir a tus viajes sin pasar calor, aquí tienes algunos consejos que lo harán más manejable.

Los coches se calientan rápidamente en verano porque no circula el aire por dentro de su habitáculo. Esto significa que dejarlos aparcados al sol, aunque sea durante pocas horas seguramente nos sorprenderá con temperaturas insoportables. Esto, a la hora de viajar, puede convertirse una penuria. Aquí te contamos cómo hacerlo más agradable.

La situación le ha ocurrido a más de uno: tras pasar un día en la playa, se vuelve a un coche que ha estado horas al sol y cuyo interior está a más de 40 grados. Además de tener que enfrentarte, posiblemente, al habitáculo lleno de arena, tu piel se tendrá que pegar al cuero negro de los asientos antes de poder iniciar la marcha.

Claro que existen trucos para enfriar el coche, uno de los más prácticos es abrir las ventanillas de un lateral, mientras se “abanica” con las puertas del lado contrario, metiendo a fuerza el aire del exterior que, si bien sigue estando caliente, está más frío en comparación con el interior.

Por supuesto, dejar el coche aparcado al sol durante mucho tiempo no es una buena idea si se pretende evitar el calor. Intenta siempre buscar una sombra (calcula hacia donde irá con el movimiento del sol) que lo cubra durante el tiempo que estarás fuera de él. Si tienes que aparcarlo al sol, evita que sea durante mucho tiempo o te enfrentarás a un horno cuando vuelvas a conducirlo.

En marcha existen dos maneras muy efectivas para reducir el calor. La más económica es conducir con las ventanas abiertas: el aire en movimiento circulará por el interior del coche y la sensación térmica será mucho más agradable. Por supuesto, dependerá del ambiente donde te muevas, no es lo mismo una carretera de Almería que una de Cantabria, pero por norma general, con el coche en marcha el viento será fresco.

La otra, más moderna y eficaz, es el aire acondicionado. Eso sí, ten cuidado con ponerlo demasiado potente, ya que el choque térmico entre un interior a 18 grados y un exterior a 38 es elevado y podría generar que nuestro cuerpo reaccionase negativamente a las temperaturas, haciéndonos más susceptibles a un golpe de calor.

Otro consejo es el de beber frecuentemente líquidos fríos: una botella de agua congelada es una delicia en días calurosos y siempre están opciones más sabrosas como té helado, o café con hielos, que te permitirá estar más alerta en la carretera. Eso sí, no te olvides de hacer una parada cada dos o tres horas de conducción, para relajar tus músculos y centrarte en el viaje.

Además, evita las horas más calurosas del día. Viajar del mediodía a las cinco de la tarde suele ser lo menos recomendable, porque el calor aumenta la fatiga rápidamente. No descartes iniciar tu viaje antes de que amanezca o cuando el sol se está poniendo para circular con las horas más frescas.

Son consejos básicos, pero es fácil subestimar al calor y sufrir las consecuencias. El asfalto caliente afecta mucho a los neumáticos, así que asegúrate de que están en buen estado. Y si requieres los servicios de asistencia en carretera, recuerda que están incluidos en tu Seguro de Coches MAPFRE.



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