Cómo cambiar el aceite del coche tú mismo

Publicado por CanalMOTOR, 08 Abr 2016

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Cómo cambiar el aceite del coche tú mismo

El cambio de aceite es una de las labores de mantenimiento más habituales que debemos realizar a nuestro coche. Mantener los niveles correctos y evitar que se acumule un exceso de suciedad en el aceite son muy importantes para que el vehículo funcione adecuadamente y no se produzcan averías. Pero, ¿es necesario llevarlo a un taller para eso? No es imprescindible, paso a paso te mostramos cómo cambiar el aceite del coche tú mismo.

El aceite de nuestro coche es el encargado de lubricar y hacer funcionar las piezas internas del motor. Pero no dura eternamente. Poco a poco se va quemando, con lo que se gasta y se llena de impurezas que hacen que pierda sus propiedades.

Es por ello que es necesario cambiarlo periódicamente. ¿Cada cuánto? Depende del modelo de nuestro coche y del aceite que utilicemos, la periodicidad varía entre los 5.000 y los 30.000 kilómetros recorridos. En todo caso, siempre podemos consultarla en el manual de uso de nuestro vehículo.

Y, para cambiarlo, ¿es necesario acudir a un taller? Aunque probablemente sea lo más cómodo, también puedes aprender cómo cambiar el aceite del coche tú mismo y ahorrarte algunos euros.

Qué debemos saber antes de vaciar el aceite usado

1. Que el aceite se extrae mejor cuando está a temperatura templada. Es decir, debemos encender el motor del coche unos minutos antes de hacer el vaciado.

2. Para acceder al conducto de vaciado del aceite es necesario elevar el coche. En los talleres disponen de máquinas especiales para hacerlo, pero nosotros no, así que ¿cómo procedemos? Para esta maniobra necesitaremos dos rampas portátiles y un par de cuñas. Tras colocar las dos rampas sobre una superficie elevada, conduciremos el vehículo hasta situar las ruedas delanteras encima de ellas. Apagaremos el motor, dejaremos la primera marcha metida y, después de asegurarnos de que el coche no se mueve, colocaremos las cuñas detrás de las ruedas traseras para sujetarlo del todo.

Una vez hecho esto, es recomendable cubrirnos los brazos con mangas largas y las manos con unos guantes de vinilo o nitrilo (los de látex no valen, ya que el aceite podría disolverlos). Nos meteremos bajo el coche para localizar el tapón del depósito de aceite y, justo debajo del mismo, colocaremos un recogedor de aceite. Ahora ya podemos aflojar el tapón, para lo cual, posiblemente, necesitaremos una llave inglesa. Cuidado al acabar de desenroscarlo, pues el aceite caliente empezará a caer sobre el recogedor y podríamos quemarnos. Una vez que todo el aceite haya salido, hemos de colocar de nuevo el tapón y apretarlo con la llave inglesa.

Pero nuestra labor no acaba aquí, ya que cambiar el aceite no sólo consiste en sustituir el líquido, sino también en sustituir el filtro. Para ello, levanta el capó, localízalo y desenróscalo con una llave específica para esta labor. Después, coge el filtro nuevo, lubrica con una fina capa de aceite el sello de goma que tiene y ajústalo en su lugar utilizando la misma llave con la que lo desenroscamos.

Con todo esto listo, ya sólo queda volver a rellenar el depósito con aceite limpio. Quita el tapón del almacén de aceite -que se encuentra en la parte superior del motor- y vierte el nuevo líquido con ayuda de un embudo y mucho cuidado. La cantidad de aceite que debemos echar está indicada en el manual de instrucciones del coche, pero, de cualquier manera, procederemos a comprobar el nivel varias veces durante el proceso utilizando la varilla medidora. Finalmente, enroscaremos de nuevo el tapón y comprobaremos que no haya fugas –para eso, has de poner el coche en punto muerto y observar si gotea aceite por algún sitio-.

Cuando hayamos acabado, no debemos olvidarnos de deshacernos del aceite usado de manera que este pueda ser correctamente reciclado, ya que el aceite de motor es un residuo muy peligroso para el medio ambiente.

Tanto si cambias el aceite del coche tú mismo como si lo llevas a un centro especializado, lo realmente importante es hacerlo correctamente y de forma periódica. Piensa que no cambiarlo a la larga puede salirte caro, ya que, en caso de avería por esta causa –al considerarse negligencia del propietario- es posible que tu Seguro de Auto no cubra el traslado en grúa del vehículo hasta el taller.



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