Mantenimiento de un coche eléctrico respecto a uno convencional

Publicado por canalMOTOR, 19 May 2016

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Mantenimiento de un coche eléctrico respecto a uno convencional

Aunque en apariencia puedan ser muy similares, hay algunos campos en los que los coches eléctricos y los de combustible son diferentes. Uno de los que más divergencias presenta, y que es imprescindible conocer a fondo, es el del mantenimiento de un coche eléctrico respecto a uno convencional.

Pese a que son muy parecidos, hay una diferencia importante que es clave para entender el mantenimiento de un coche eléctrico respecto a uno convencional: el coche eléctrico no tiene tubo de escape, ya que no lo necesita. En lugar del tanque de combustible que se consume (y cuyos “residuos” han de salir por el tubo de escape), el vehículo eléctrico cuenta con una batería que provee de la electricidad necesaria para moverse. Esta batería, como ya sabemos, necesita recargarse de manera regular, exactamente igual que otros artículos que usamos en el día a día, como el teléfono móvil, la cámara de fotos, la tableta, el portátil…

Establecida esta distinción en cuanto a la esencia de ambos tipos de vehículo, fijémonos en las diferencias asociadas al mantenimiento de un coche eléctrico respecto a uno convencional. Los coches tradicionales requieren, por lo general, muchas visitas al taller: desde cambiar el aceite, hasta pequeñas reparaciones, cuentan con muchas piezas que necesitan un alto nivel de mantenimiento y un cuidado muy preciso.

Sin embargo, este no es el caso de los vehículos eléctricos. Estos cuentan únicamente con una parte encargada de imprimir el movimiento, y es el motor eléctrico, el cual, además, es muy fácil de cuidar, y, por tanto, mucho más barato de mantener. ¿Por qué? Un motor eléctrico no suele contar con más de 6 partes móviles, frente a las decenas que conforman un motor de combustión interna convencional. Es por ello, que no hay muchas piezas en un motor eléctrico que puedan desgastarse, y si lo hacen, son relativamente fáciles de reemplazar.

Otro factor a tener en cuenta es que son más eficientes en términos energéticos, por lo que, a largo plazo, pueden ahorrarnos una notable cantidad de dinero en cuanto a “combustible”. En consecuencia, y según algunas estimaciones al respecto, un vehículo eléctrico conlleva un coste de uso, eficiencia y mantenimiento, tres veces menor que el de gasolina.

 

No obstante, los coches eléctricos tampoco son perfectos e implican alguna que otra desventaja. Por ejemplo, hay que tener especial cuidado con la batería, ya que poco a poco irá perdiendo su capacidad de recargarse al máximo. Así, cuanto más conduzcamos y más tiempo tenga la batería, menor será la autonomía que tengamos al volante. Se estima que una batería de litio típica tendrá un ciclo de vida útil de más de 160 mil kilómetros, sin ningún, o muy poco, tipo de mantenimiento. Cuando este ciclo acabe, tendremos que reemplazar la batería, cuyos precios van desinflándose cada año, aunque por lo general, son altos.

Evidentemente, hay una serie de piezas que, tanto coches convencionales como eléctricos, comparten y que se deben revisar con periodicidad, en la mayoría de los casos, por nuestra propia seguridad:

neumáticos: es beneficioso revisarlos cada 6 meses, para comprobar que la hendidura no sea inferior a 1,6 milímetros.

líquido de frenos: cada 50.000 kilómetros.

filtro de aire: es conveniente cambiarlo cada 12.000 kilómetros.

De manera específica, para los coches eléctricos debe revisarse el refrigerante de las baterías, que las mantiene en estado óptimo en todo el rodaje del vehículo. Esto debe hacerse tras unos 120.000 kilómetros de uso.

Como desventaja particular de este tipo de vehículos, es cierto que podemos encontrar muchos talleres que aún no están especializados en la revisión y mantenimiento de los coches eléctricos. Sin embargo, la buena noticia es que, gracias a la creciente popularidad de estos nuevos autos, cada vez son menos los talleres que no apuestan por ellos. Además, contar con un Seguro que conoce nuestro tipo de vehículo al detalle, y que se anticipa a las necesidades y características de nuestro coche eléctrico, puede ahorrarnos mucho a la hora de pisar el taller.



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