Consejos para conducir en nieve

Publicado por Alejandra Otero, 22 Mar 2011

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Consejos para conducir en nieve

Cuando cae una fuerte nevada, el consejo inmediato que solemos escuchar es el de ‘mejor quedarse en casa’. No obstante, bien porque nos sea imprescindible coger el coche o bien por que queramos simplemente disfrutar al volante, existen una serie de mandamientos para realizar una conducción segura en condiciones extremas de invierno.

Ropa y calzado

Comencemos por lo primero: ¿cómo debemos vestirnos? Con la nieve siempre se tiende a utilizar botas de montaña, no obstante, si bien este calzado es ideal para no mojarnos y mantener los pies calientes, lo cierto es que para conducir no lo es tanto. Suele contar con una suela muy gruesa con la que perdemos sensibilidad a la hora de utilizar los pedales, por lo que lo más recomendable es conducir con un calzado cómodo y cambiarnos cuando vayamos a salir del coche. Asimismo, la ropa debe ser cómoda y ligera: que nos permita reaccionar en una situación de emergencia.

 

Neumáticos

Los ‘zapatos’ del coche son nuestro mayor seguro sobre nieve o hielo, no en vano, son los que se encargan de llevar el coche. Si frecuentamos una zona en la que las nevadas y heladas son frecuentes, lo más recomendable es montar neumáticos de invierno, también llamados de contacto. Estos cuentan con dibujo especial, así como con láminas que van colocadas transversalmente y proporcionan un mayor agarre del vehículo, así como una respuesta mucho más eficiente en la frenada. No obstante, lo habitual en nuestro país son las cadenas: siempre deberemos llevar unas en el maletero del coche.

 

Suavidad al volante

Al realizar una conducción sobre nieve o hielo, el primer mandamiento es la suavidad tanto en las frenadas, como con el acelerador o el volante. El pedal del acelerador debemos acariciarlo –por ello es tan importante contar con calzado adecuado-, principalmente en las arrancadas y en las salidas de las curvas. De igual manera, el manejo del volante debe ser muy dulce: el firme deslizante no es muy amigo de los movimientos bruscos. Lo mismo ocurre a la hora de frenar: si nuestro coche no cuenta con ABS, lo ideal es hacer pisar intermitentemente el freno con cuidado y de forma repetida. Así, evitaremos que las ruedas se bloqueen completamente. 

 

 

Anticipación: la otra clave

Junto a la suavidad, es el otro mandamiento más importante en condiciones extremas invernales. Siempre hay que ‘leer’ con mucha antelación lo que nos ofrece la carretera: hay que mirar más lejos de lo que lo hacemos normalmente, ver las curvas con mayor antelación y realizar las maniobras precisas mucho antes.

 

¿Cómo actuar en caso de emergencia con coche de tracción delantera?

Si perdemos el control, hay que levantar el pie del acelerador para que las ruedas delanteras tengan más peso y consigan un mayor agarre. Si tenemos que frenar, lo haremos de forma suave y dando pequeños y ligeros pisotones al pedal ya que, por mucho que pisemos éste a fondo, si las ruedas no tienen agarre no conseguiremos nunca detener el vehículo.

 

¿Cómo actuar en caso de emergencia con coche de propulsión trasera?

Si el coche empieza a sobrevirar hay que levantar con suavidad el pie del acelerador -si lo hacemos de golpe sólo conseguiremos agravar más el sobreviraje- y aceleraremos suavemente, girando el volante con suavidad hacia el lado donde está yendo la parte trasera del coche.



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