Consejos de conducción en lluvia

Publicado por Alejandra Otero, 24 Mar 2011

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Consejos de conducción en lluvia

Que en días con lluvia debemos extremar las precauciones al volante está completamente asumido. No obstante, ¿cuáles son esas precauciones? ¿Cómo debemos actuar si nos sorprende una tormenta en la carretera?

Por estadística, en nuestro país, los accidentes se triplican respecto a un día normal: las malas condiciones de visibilidad y el firme deslizante se presentan como las principales causas, aunque una incorrecta actuación en estos supuestos lo es así mismo. En nuestra mano está evitarlo.

 

Conduciendo bajo la lluvia

Debes saber que el momento más peligroso es cuando comienza a llover: esas primeras gotas mezcladas con el polvo y la grasa de la calzada hacen del suelo un firme comprometido y deslizante.

 

Por este motivo, y en general bajo la lluvia, la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede debe ser mayor. De esta manera se evita el efecto ‘spray’, por lo que no sólo reaccionarás antes en caso de un frenazo, sino que mejoras la visibilidad.

 

También hay que tener en cuenta que con la diferencia entre la temperatura exterior y la del habitáculo el cristal de tu coche tenderá a empañarse, por lo que es recomendable utilizar la recirculación del climatizador o aire acondicionado con aire frío.

 

 

Otro de los mandamientos del manual del conductor sobre mojado es la suavidad en la conducción, al igual que en el caso de la nieve. La adherencia se reduce, por lo que lo indicado es frenar con suavidad y evitar los movimientos bruscos con el volante.

 

Ver y que nos vean es otro punto esencial: para ello será necesario encender la luz de cruce o de corto alcance.

 

Aquaplaning: el mayor enemigo

Este es el nombre que recibe el deslizamiento y el descontrol del coche producido cuando los neumáticos son incapaces de evacuar el agua que hay en la calzada: es uno de los efectos más peligrosos a consecuencia de la lluvia.

 

Lo primero que nos evitará encontrarnos con tan poco deseada situación será tener los neumáticos en perfecto estado: la profundidad del dibujo debe ser la adecuada para que la goma pueda evacuar el agua. Lo segundo es evitar circular a una velocidad excesiva, ante un charco levantaremos el pie del acelerador siempre.

 

En caso de sufrir aquaplaning hay que mantener la cabeza fría y no frenar nunca: levantaremos suavemente el pie del acelerador y sujetaremos con fuerza el volante sin cambiar la trayectoria. Sólo cuando volvamos a notar el contacto con el suelo, frenaremos.



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