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¿Te has cansado de las lunas tintadas de tu coche? Puede que ya no te guste su color y quieras cambiarlo por otro, o algo aún peor: que la instalación del tintado de las lunas no llegue a los estándares mínimos de calidad. Según la normativa, la instalación de la lámina debe cumplir unos requisitos, como que no haya indicios de que el material pierde adherencia, o que, si han quedado burbujas, éstas no midan más de 2 milímetros de diámetro. Si circulas en esas condiciones, puedes ser multado o penalizado en tu próxima visita a la ITV.

Sea cual sea tu caso, no te preocupes, porque quitar el tintado de lunas es una operación fácil y sencilla. De la misma manera que hay un proceso para tintarlas, hay otro para revertir su efecto. ¿Quieres saber cómo? Pues sigue leyendo.

Requisitos

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Antes de ponerte manos a la obra, debes tener en cuenta que existe un factor crucial que determinará si es posible eliminar el tintado de los cristales de tu coche o si debes comprar unos nuevos, y es el tipo de tintado:

  • Lunas tintadas: son aquellas cuyos cristales salen de fábrica ya coloreados.
  • Lunas laminadas: son unas láminas que se comercializan a medida según la marca y modelo del vehículo y que se cortan a máquina o a mano directamente con un cúter después de haber medido los cristales.

Si tu tintado es del primer tipo, solo te queda la opción de cambiar el cristal para deshacerte de él; pero si es del segundo tipo, enhorabuena, porque puedes quitarlo.

¿Cómo quitar el tintado de lunas?

Si el proceso del tintado fue de calidad, seguramente te sea más difícil eliminarlo, pero no imposible. Para ello necesitas un decapador térmico o pistola de calor, una espátula de plástico y mucha paciencia.

Con el decapador, aplica calor en la parte externa del cristal. Empieza por las esquinas de la lámina (con cuidado de no quemar otros componentes del coche, como las molduras de goma) y, con ayuda de la espátula y los dedos, ve despegándola por completo. Es una tarea lenta y algo pesada, pero fácil.

Cuando hayas retirado la lámina por completo, es el momento de centrarse en los pequeños detalles. Observa si han quedado restos de pegamento en el cristal. En ese caso, retíralos con agua y jabón y pasa una cuchilla de las que se usan para limpiar la vitrocerámica. Ten cuidado de no rallar el cristal y de no estropear con la cuchilla los hilos térmicos de la luna trasera, ya que si estos filamentos sufren algún daño, no te quedará otra que sustituir el cristal.

Una vez eliminados todos los residuos, limpia el cristal con un paño y un producto específico y listo.

No obstante, si quieres evitar esta tediosa tarea, no dudes en llevar tu coche a tu taller de confianza para que hagan por ti el trabajo.