3 Min de lectura | ¿Sabes cómo detectar si el embrague está gastado? A continuación, te mostramos algunas claves para saber identificar el problema y poder reemplazarlo cuanto antes para evitar daños mayores en el motor y una factura del taller más elevada.

El embrague del coche es una de las piezas que más desgaste sufre, sobre todo si el modo de conducir del piloto no es muy adecuado. Esto hace que dicha pieza, esencial del vehículo, se desgaste y pueda llegar a romperse, provocando una avería que será muy costosa económicamente. Te contamos cómo puedes reconocer un embrague gastado y cuánto cuesta repararlo.

Signos de un embrague gastado

Conocer el estado del embrague de tu vehículo puede ayudarte a ahorrar unos cuantos euros en reparaciones. Es inevitable que con el paso del tiempo esta pieza sufra desgastes debido al uso, pero por lo general la vida útil del mismo suele ser bastante larga.

No existe un kilometraje concreto para determinar que el embrague se ha desgastado ya que en este proceso influyen otros factores como la forma de conducir. Si lo haces más por ciudad el desgaste será más rápido que si lo haces por carretera. En el primer caso, la vida media de esta pieza se suele situar en los 100.000 kilómetros, mientras que en el caso de conducción por autovía se alarga hasta los 150.000 kilómetros.

Si aún no has llegado a estos kilometrajes y notas algo raro, debes prestar atención. A veces, el coche muestra señales de que algo no va bien, te contamos cuáles son para poder prevenir un mal mayor.

Embrague destensado y pedal duro

El embrague requiere una tensión adecuada para poder funcionar correctamente, de lo contrario se produce la falta de fricción necesaria con el volante del motor. En los coches más antiguos, este puede ser el problema ya que algunos modelos necesitaban regular el recorrido del embrague a través del pedal. En el caso de los coches modernos, este paso no es necesario ya que son autoajustables.

Pedales de un coche

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Que el pedal se encuentre duro puede ser un síntoma de que no funciona correctamente y que tiene un desgaste excesivo. El pedal debe mantener su dureza siempre en las mismas condiciones, si esta es mayor, deberás revisarlo.

Patina

Cuando nos referimos a que el embrague patina, lo hacemos indicando que el agarre no es adecuado y produce un patinazo sobre el volante del motor. Si el embrague está desgastado, al circular en marchas largas, a bajas revoluciones y acelerar de manera rápida, verás que las revoluciones aumentan, pero no lo hace la velocidad del coche.

Por otro lado, puedes hacer una comprobación. Con el coche parado, pon el freno de mano y pon una marcha larga en el vehículo. A continuación, ve soltando poco a poco el embrague, esto debe provocar que el coche se cale. Si no lo hace o tarda bastante tiempo en hacerlo, será síntoma de que está patinando y por tanto, desgastado.

Olor a quemado

El olor a embrague quemado es muy característico y se da cuando el embrague no ajusta bien y patina demasiado sobre la superficie del volante. Sobre todo, se producirá este olor cuando se inicia la marcha.

Embrague roto

Además de desgastarse, el embrague puede romperse debido al rozamiento con otras piezas al encontrarse excesivamente desgastado. Esto puede producir que las piezas más caras se dañen y haya que sustituir todo el sistema para poder seguir circulando con el vehículo.

La reparación del embrague requiere sustituir todo el sistema: disco, collarín de empuje y maza. En este caso, la avería puede suponer unos 500 euros de media para el conductor, a los que deberá sumarse la mano de obra del taller. En ocasiones también será necesario remplazar el volante bimasa, lo que aumentará la factura hasta los 1.000 euros aproximadamente.

Es recomendable que el mantenimiento sea el debido para evitar tener algún accidente, pero si te preocupa la seguridad cuando conduces tu coche, lo más adecuado es que te informes de los Seguros de Coche MAPFRE, que te ofrecen una mayor tranquilidad con sus coberturas y garantías.