3 Min de lectura | El control de crucero adaptativo es una de las tecnologías más comunes en los nuevos modelos de coche, pero ¿merece la pena usarlo? ¿Cómo funciona?

La tecnología en los vehículos avanza cada vez más para hacerlos más fiables y seguros, por este motivo, cada vez son más los vehículos nuevos que incluyen elementos de seguridad pasiva más sofisticados. En los últimos años, los modelos de coches han empezado a incluir entre sus prestaciones la del control de crucero adaptativo o ACC, pero ¿merece la pena?

Qué es el control de crucero adaptativo

El control de crucero adaptativo o ACC es uno de los avances tecnológicos del automóvil que más fabricantes han incorporado a sus modelos en los últimos años. A través de él se puede programar la velocidad para que se mantenga constante y evitar multas por conducir demasiado rápido, pero se diferencia de los controles convencionales porque el ACC también permite detectar la velocidad a la que se encuentra circulando el vehículo que nos precede y poder adaptar la de tu coche a la suya.

Es decir, si el coche de delante circula a menos velocidad y con el objetivo de evitar un accidente por alcance, el coche con control de crucero adaptativo es capaz de reducir su velocidad de forma automática para volver a recuperarla cuando el obstáculo que se encuentra delante haya desaparecido.

Este sistema tecnológico, además de regular la velocidad, te permitirá ajustar la distancia que quieres mantener con el coche anterior para que el vehículo se adapte por sí solo a la conducción en la vía en la que te encuentras circulando.

Pero no solo  facilita la conducción y ayuda al conductor a evitar accidentes, sirve para reducir la fatiga cuando se realizan viajes largos haciendo que el coche se pueda detener y continuar de forma automática cuando se encuentra con un obstáculo.

Es muy útil sobre todo cuando te encuentras inmerso en un atasco, ya que el coche se adaptará solo a la velocidad del coche que circula delante, parando y arrancando de nuevo cuando este lo haga.

¿Merece la pena usar el control de crucero adaptativo?

Se trata de un elemento pensado para mejorar la seguridad en carretera, evitar accidentes y golpes por alcance, pero ¿realmente merece la pena usar el control de crucero adaptativo o ACC?

En ocasiones, sobre todo cuando hay mucho tráfico y si la distancia de seguridad aplicada con el coche delantero es muy grande, es posible que tengas algunos problemas. Cuando vas a realizar un adelantamiento con este control, es necesario que en el carril izquierdo haya suficiente espacio con el coche anterior, por lo que necesitarás realizar tus adelantamientos con más antelación que con un vehículo que no cuente con estos sistemas.

Es preciso tener cuidado al utilizarlo, porque en muchas ocasiones, debido al modo de conducción de otros vehículos de la vía, podrás experimentar frenazos de tu coche para adaptarse a ellos mientras circulas. Debido a que es una tecnología relativamente nueva aun necesita mejoras para evitar este tipo de situaciones que pueden resultar incómodas.

Por tanto, y respondiendo a la pregunta planteada, el control de crucero adaptativo merece la pena cuando nos encontramos inmersos en un atasco en medio de la ciudad, en los que, debido a los tiempos prolongados y a los avances lentos, se pueden producir más accidentes. Este sistema te ayudará a capearlos mejor y a mejorar tu seguridad.

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Debes tener en cuenta, que este sistema no puede utilizarse como un limitador de velocidad al uso y que, por lo general, la distancia de seguridad que se fija es bastante amplia, por lo que no es recomendable para circular cuando existe mucho tráfico. En el caso de que quieras hacerlo en estas condiciones, conviene desconectarlo y conducir utilizando la forma tradicional. Eso sí, deberás estar mucho más atento a todo lo que pasa a tu alrededor para evitar problemas y mejorar la seguridad.