Cómo cambiar el tubo de escape del coche

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Cómo cambiar el tubo de escape del coche

Cuando el tubo de escape del coche presenta síntomas de que su funcionamiento no es el correcto, puede surgir la tentación de cambiarlo uno mismo, pero ¿es posible? Te lo contamos.

Si notas que el vehículo pierde potencia; emite una cantidad anormal de humo oscuro; durante el funcionamiento tiene un ruido como de piezas sueltas o vibraciones; o el motor hace un sonido grave e intenso, quizá haya llegado el momento de cambiar el tubo de escape del coche. Pero, ¿lo puede hacer uno mismo? Te lo contamos.

¿Qué es el sistema de escape?

El sistema de escape de un coche es un conjunto de tubos o conductos que permite reducir los ruidos generados por el motor y, al mismo tiempo, que escapen al exterior de manera correcta los gases producidos por la combustión. Aparte de estas funciones, también contribuye a la mejora del rendimiento integral del motor.

Partes del tubo de escape

El sistema está compuesto por varios elementos conectados entre sí:

Colector

Primeramente, tenemos el colector que se encarga de recoger los gases del motor a 900ºC para introducirlos en el circuito de escape a través de un tubo.

Catalizador

A la salida del colector, nos encontramos el convertidor catalítico o catalizador, cuya misión es transformar químicamente los gases de la combustión en gases no contaminantes.

Tubo colector

Otro elemento es el tubo colector, que según el tramo donde se encuentre se denomina delantero, intermedio o trasero. El tramo intermedio ostenta sinuosidades muy pronunciadas y es donde se condensan y enfrían los gases.

Silenciador

Finalmente, tenemos el silenciador o silencioso, que sirve para atenuar el ruido producido por los gases de escape y asegurar un flujo de gases óptimo. Consiste en una cámara atravesada por un tubo perforado con agujeros salteados o alternados, envuelto en una lana de roca que actúa como aislante acústico.

Puede haber hasta tres silenciadores: delantero, intermedio y trasero:

  • El delantero se coloca a la salida del colector, pero apenas se utiliza ya porque ha sido sustituido por el catalizador.
  • El intermedio no está en todos los coches, especialmente en los pequeños.
  • El trasero es el más expuesto y el que más se daña y se encuentra al final de la línea de escape. Es el popularmente llamado ‘tubo de escape’.

¿Cuándo hay que cambiar el tubo de escape?

La vida media útil del sistema de escape es de unos 80.000 kilómetros, según estimaciones de los expertos. Sin embargo, el estilo de conducción puede hacer que esta vida se acorte o se alargue. Los acelerones en frío, la conducción agresiva, etc., no le favorecen absolutamente nada.

Tampoco le beneficia que el coche esté demasiado tiempo parado o que realice trayectos cortos, porque no le da tiempo al sistema de escape para alcanzar la temperatura de servicio adecuada. En estas circunstancias, la humedad se condensa dentro del tubo y no se elimina, terminando por corroerlo y agujerearlo.

Los principales factores o causas que producen desgaste o deterioro del tubo de escape, son:

  • La corrosión externa causada por los agentes atmosféricos.
  • La corrosión interna provocada por la utilización del coche en trayectos cortos, como hemos dicho anteriormente.
  • El desgaste y deterioro de los soportes de fijación del sistema.
  • Los daños producidos por impactos o colisiones.

Síntomas de un tubo de escape en mal estado

Tubo de escape de coche

https://bit.ly/2FOU1KJ

Teniendo en cuenta que el tubo de escape recorre todo el bajo del coche, resulta difícil su observación para comprobar posibles daños. Sería necesario meterse debajo del coche o elevarlo para observarlo bien. Meterse debajo es, evidentemente, muy incómodo y tener un elevador no está al alcance de un particular. Por otra parte, acudir continuamente a un taller para comprobarlo no es muy conveniente en términos económicos.

Por ello, lo mejor es estar atento a una serie de indicios que pueden advertirnos del mal estado del tubo de escape. Principalmente, debemos tener en cuenta:

    • Sonoridad inusual que se vuelve más fuerte al acelerar.
    • Aumento anormal del consumo de combustible.
    • Vibraciones en la parte posterior del vehículo junto con pérdida de potencia.
    • Ruidos y golpes en el piso que indican que el tubo se ha soltado de sus anclajes.
    • Aparición de agujeros o roturas en el silenciador.

    Aparte de estos síntomas, se puede hacer un somero reconocimiento visual y manual para comprobar si existe algún problema en el silenciador: sacudirlo ligeramente para comprobar si las fijaciones están bien sujetas y se encuentran en buen estado; golpear la carcasa del silenciador y si se oye un ruido como de arena, es un indicio de que la lana de roca del aislante se está deshaciendo.

    ¿Puede uno mismo cambiar el tubo de escape del coche?

    Cambiar el tubo de escape no es una operación excesivamente complicada para quien tenga ciertos conocimiento y habilidad además de espacio y tiempo.

    Lo ideal sería disponer de un elevador o de un foso, pero como esto es bastante difícil, se puede hacer con unas borriquetas y unos tacos. Sin embargo, esto no es aconsejable, porque si no están bien puestas o a causa de los golpes y sacudidas para aflojar los tornillos oxidados de bridas y anclajes, el coche puede caerse encima y no hace falta decir lo que pasaría.

    Además, es necesario disponer de herramientas apropiadas (a veces hay que utilizar radiales y soldadores) y asegurarse de que el recambio esté homologado y sea aceptado por la ITV.

    Por todo ello, lo aconsejable es llevar el coche a un taller especializado de confianza y dejar el trabajo a los profesionales. El precio por cambiar el tubo de escape del coche es muy variable, ya que depende del modelo del coche y, también, de la ciudad donde se encuentre el taller. Por término medio, suele costar unos 120 euros.

    11 mayo, 2019|

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