4 Min de lectura | El coche es uno de los medios de transporte más usados para ir a trabajar. Aunque también existen otras alternativas baratas, como las que te contamos a continuación.

Usar el coche para ir a trabajar puede ser rentable en determinados casos, pero en otros muchos debemos hacer cuentas para evaluar si el gasto pudiera reducirse haciendo uso de un sistema de transporte alternativo.

Por hacernos una idea, el gasto medio anual de un coche, si dejamos a un lado el precio de venta, ronda los 1.900 euros entre mantenimiento, impuestos, combustible, aparcamiento, etc. (según los análisis de expertos del sector). Una cantidad considerable que podríamos reducir si usamos una de estas alternativas:

Ir a pie

Como es lógico, la forma más económica de moverse es a pie. Si el trabajo está cerca de tu domicilio, puedes ir caminando. Además del ahorro que supone, los beneficios de esta forma de desplazamiento son innumerables.

Si tu trabajo está lejos o las condiciones meteorológicas son desfavorables, puedes compaginar el transporte público con algún tramo a pie. Andar entre 30 y 40 minutos al día mejora la circulación sanguínea y fortalece la salud.

Bicicleta

Es el vehículo cero emisiones por excelencia y, en zonas con tráfico denso, es el más rápido para trayectos entre 1 y 8 kilómetros.

El precio de una bici nueva ronda los 250 euros, que habría que dividir entre todos sus años de vida útil. Además, cada año, tendríamos que desembolsar cerca de 150 euros en concepto de mantenimiento (ruedas, accesorios…). Las cantidades son, evidentemente, mucho más reducidas que ir en coche.

Como contrapartida, estarás muy expuesto al tráfico motorizado, más rápido y agresivo. Por ello, asegúrate de las zonas por las que tengas que pasar permitan circular con seguridad junto al resto de vehículos o que haya carriles bici habilitados.

Si va a ser tu medio de transporte habitual, protégete con el Seguro para Bicicletas MAPFRE, contarás con asistencia en viaje, cobertura de daño o robo, estudio biomecánico de la pedalada… con los precios más bajos del mercado y más ventajas que puedes consultar aquí.

Motocicleta

Los gastos anuales de una moto (scooter 125 cc), sin incluir el precio de compra, suponen unos 940 euros, en los que se engloba mantenimiento, seguro, impuestos, taller, equipamiento… Más económico que en un coche.

Además, es una alternativa más rápida con la que se pueden sortear atascos y decir adiós a los problemas de aparcamiento.

Para reducir el gasto en combustible lo máximo posible con la moto, es recomendable conducir un modelo que se adapte al trayecto que se hace normalmente. Es decir, usar una moto pequeña o scooter sencillo para desplazamientos en ciudad, una moto mediana para los trayectos de entrada y salida y una moto grande de consumo contenido sólo cuando se ruede en autopista a partir de unos 50 kilómetros al día.

Compartir coche

En los trayectos de acceso a la ciudad, compartir coche y los gastos es una alternativa que cada vez gana más adeptos, ya que permite dividir los gastos de combustible, de mantenimiento, o aquello que hayan acordado las partes.

Si cerca de ti vive un compañero de trabajo, puede ser buena opción apuntarse a esta tendencia.

Carsharing y motosharing

Esta modalidad consiste en alquilar un coche o una moto por horas, por lo que sale muy rentable si, por ejemplo, teletrabajas y solo necesitas ir a la oficina unos días a la semana. Ahorras gastos de mantenimiento, ITV, seguro o aparcamiento en zona regulada. Además, la mayoría son ecológicos, con lo que estarás contribuyendo al cuidado del medio ambiente.

No obstante, si necesitas hacer un uso regular, puede salir más caro que tener vehículo propio. En este enlace te contamos más sobre esta alternativa y los precios por minuto.

Transporte público

Entre las alternativas baratas para ir al trabajo, también encontramos el transporte público, aunque depende del precio del abono de cada ciudad y del número de desplazamientos que se hagan al día.

Por ejemplo, en el caso de Madrid, el abono transportes normal para desplazamientos dentro de la ciudad (zona A), tiene un precio de 655,2 euros al año, lo que resulta más económico que el coche, sobre todo si se realizan varios desplazamientos al día.

Si la distancia sea mayor, por ejemplo, entre poblaciones o trayectos de entrada y salida a la ciudad, el transporte público es más barato que el gasto de combustible de un vehículo particular. Aunque también deberemos analizar si hay que hacer varios transbordos y si compensa el tiempo que necesitamos para llegar a nuestro lugar de destino.

Si a pesar de todas estas alternativas baratas para ir al trabajo sigues prefiriendo desplazarte en tu propio vehículo, no olvides contratar tu Seguro de Coche MAPFRE para viajar mucho más protegido y respaldado por una compañía de confianza.