10 consejos para aprobar el carné de conducir

Publicado por canalMOTOR, 13 Feb 2017

Consejos para aprobar el carné de coche

El día del examen es, para muchos, causa de ansiedad, especialmente si no es la primera vez que se realiza. La presión de que tantas clases prácticas no hayan rendido sus frutos y enfrentarnos a pagar de nuevo las tasas en la DGT a menudo puede con el temple de los examinados. Aquí te dejamos 10 consejos para aprobar el carné de conducir que no te enseñan en la autoescuela.

Duerme bien

El primer consejo puede parecer evidente, pero es de vital importancia si quieres aprobar el examen. Estar tranquilo y descansado permite que te concentres en tu tarea: conducir. También será más sencillo calmar los nervios que con una noche en vela y cinco tazas de cafeína recorriendo tu organismo. Y, hablando de café…

 

Desayuna bien

Prepara tu desayuno favorito el día del examen, siempre y cuando no requiera una hora para hacerse. Llegar al centro de exámenes a veces puede suponer madrugar más de lo habitual y quizás no sea el día indicado para preparar la masa de tortitas (¿quizás sea una buena idea prepararla la noche anterior?). Algo nutritivo y saciante que te ayude a relativizar la importancia real que tiene el carné. Respecto al café, si tomas, no tomes más de una taza.

 

¿Por qué esto es importante? Porque quieres empezar el día con buen pie y, en el caso de que vayas a estar esperando tu turno, no sufrir con un estómago vacío es fundamental.

 

Encuentra el equilibrio

Los examinadores verán más que tus habilidades al volante: verán con qué seguridad te desenvuelves en la vía. El objetivo de este punto es un ejercicio de mesura y temple: un conductor asustado no interpreta con lucidez lo que ocurre en la vía; un conductor demasiado relajado, no reacciona a tiempo. Por ello, querrás estar relajado pero alerta; que te noten confiado, pero no demasiado atrevido; ágil, pero no nervioso. Las frenadas deben ser progresivas y lineales, aplicando más fuerza al final. Se acelera de forma similar, sin revolucionar el motor demasiado (señal de alarma para el examinador). Tus movimientos deben ser claros, pero no exagerados. No trates cada ceda como si fuese un stop. Concéntrate, pero no te aísles. Esto nos lleva a…

 

Sé consciente de tu entorno

Más que centrarte únicamente en tu misión principal, que es conducir y no cometer ningún fallo garrafal (la mayoría de los examinadores será benevolente con meteduras de pata pequeñas), presta atención a lo que sucede tanto dentro como fuera del coche y no solo en los alrededores inmediatos. ¿Un peatón que se disponía a cruzar? Lo habías visto hace 100 metros. ¿Tu profesor tose o se retuerce en su asiento? Algún motivo tendrá, fíjate en qué podría ser. Usa los retrovisores frecuentemente, ¿de qué color es el coche que te sigue?

 

Deja espacio de sobra para adelantar a un ciclista, pero no invadas el carril contrario. Posiblemente ya hayas pasado por las mismas calles por donde te examinarás y ya conozcas alguna ‘indicación trampa’, no caigas en ellas.

 

Recuerda tu entrenamiento

Has llegado hasta aquí después de superar un examen teórico y varias clases prácticas. Sabes operar la máquina, sabes cuánta presión requiere cada pedal. Marcar intermitentes debería ser tan automático como respirar (¡no te olvides de respirar!). Deberías saber en qué marcha estas simplemente con tocar la palanca. Sólo con tu oído deberías adivinar el momento correcto para cambiar de marcha.

 

Sabes que hay que encender las luces al entrar en un túnel y quitarlas al salir. Aparcar es fácil, lo has hecho decenas de veces. Lo único que cambia ahora es que tienes un pasajero más, uno que te indica qué hacer. Y si no dice nada, recuerda: siempre de frente, mientras la vía lo permita.

 

Conócete a ti mismo

Nada más entrar en el coche notarás que, debido al conductor anterior, no está ajustado a tu medida. Tómate un tiempo antes de arrancar para ajustar el asiento y los retrovisores, pero hazlo de forma eficiente, sin dilapidar. Respira hondo y controla los nervios de la manera que te resulte más efectiva.

 

Tu profesor te habrá indicado los fallos más frecuentes que tienes. Presta especial atención para evitarlos y asume que, a veces, es inevitable cometerlos. Si te das cuenta de que haces alguno, no desesperes y continúa.

 

Sí, el examinador también es humano

Aunque a veces dudes de las motivaciones y la bondad de tu examinador, recuerda que es una persona más. Durante tu examen, réstale importancia y recuerda que no es más que otro pasajero en el coche dándote indicaciones, algo parco de palabras quizás, pero un pasajero igualmente.

 

Se trata de su trabajo y todos están curados de espantos. Piensa por un momento la cantidad de situaciones tensas que hayan tenido que vivir examinando a todos los conductores de España. Por eso mismo, es sensato no tentar a la suerte y enfadarle. Los humanos, a veces, tomamos decisiones irracionales basadas en el sentimiento, así que mejor mantener los ánimos tranquilos.

 

Recuerda que, en todo momento, puedes pedirle que repita sus instrucciones. Esta es una manera sencilla de relajar los ánimos. Y no, no son almas crueles que sacan placer en suspender por nimiedades a los conductores.

 

Ve con los deberes hechos

Seguramente hayas dado clases prácticas hasta la saciedad (o hasta que tu bolsillo te lo permita). Es muy probable que el día del examen, antes de entrar al recinto, también des lo que podría ser tu última clase como alumno.

 

Siempre es una buena idea exprimir al máximo técnicas más complejas antes de ir a examinarte. Si puedes, intenta practicar aparcar, arrancar en cuesta y curvas para acostumbrarte al manejo del coche y, a ser posible, prueba con otros coches para notar las diferencias.

 

Crea buenos hábitos

Conducir es una cuestión de experiencia y tener malos hábitos a la hora de conducir puede costarte el examen y acompañarte el resto de tu vida. Estos se crean por costumbre y se eliminan con conciencia. Los buenos hábitos sobre ruedas salvan vidas.

 

Procura siempre tener las dos manos en el volante, señalizar siempre con los intermitentes y usar los retrovisores con frecuencia. No te pegues a los coches de delante y procura mantenerte centrado en el carril. La velocidad siempre adaptada al tráfico y nunca por encima del límite.

 

 

Recuerda que suspender no es el fin del mundo

Sin duda todos deseamos aprobar a la primera, pero muchos se quieren examinar demasiado pronto por el precio que acarrean las clases y la presión de los pares. Sin embargo, olvida todo eso y recuerda que es un examen individual que podrás rehacer en caso de no haberlo superado. Quítale importancia y recuerda que cada año aprueban 400.000 conductores nóveles. Sigue estos consejos y conseguirás la preciada L; cuando ese día llegue, recuerda proteger tu anhelado vehículo con un Seguro de Coche MAPFRE.



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