2 Min de lectura | Ayudar a que la reducción de marcha sea más suave es el objetivo de la conducción a doble embrague, sin embargo, exige bastante práctica para poderse hacer con soltura y éxito. En vehículos con marchas sincronizadas ya no es necesaria esta práctica.

¿Qué es y para qué se hace la maniobra del doble embrague?

La maniobra del doble embrague está íntimamente relacionada con el momento en el cual se reduce una marcha del coche. Su propósito es conseguir que la velocidad de giro del motor sea lo más cercana posible a la velocidad que tendrá en la nueva marcha que se introduzca. Es decir, el giro del disco del embrague y el del motor deben tener la mayor consonancia posible al reducir la marcha.

El uso de esta técnica es muy útil en camiones y coches antiguos que tienen cajas manuales no dotadas de sincronizadores, para lograr mejorar la sincronización entre las marchas y obtener una conducción más suave, rápida y dinámica, además de una menor retención por parte del motor, con el beneficio añadido de conseguir alargar, en muchos casos, la vida útil de los componentes del vehículo.

Se utiliza habitualmente en momentos de falta de fuerza cuando se conducen vehículos pesados y se va a atacar una pendiente muy acusada.

¿Cómo se hace?

Para llevar a cabo el doble embrague, hay que seguir los pasos siguientes:

  • Pisar el embrague y poner la palanca de cambios en punto muerto.
  • Levantar el pie del embrague y dar un pequeño toque al acelerador para elevar las revoluciones del motor.
  • Volver a desembragar y meter la nueva marcha.
  • Acelerar.

Existe otra modalidad llamada “falso doble embrague” en la que no es necesario levantar el pie del embrague cuando se está en punto muerto y se pisa el acelerador (punto 2 anterior). Cualquiera de las dos modalidades se puede utilizar indistintamente con idéntico resultado.

Estos pasos hay que realizarlos en un tiempo mínimo, más o menos un segundo, para evitar perder velocidad o potencia en el proceso y el posible daño que podría causar a diferentes componentes mecánicos. Si se hace bien, se notará que la marcha entra perfectamente y que la transición es fluida, evitando así el célebre latigazo.

Aunque a primera vista el proceso puede parecer complicado, en realidad no lo es. No obstante, requiere de cierto aprendizaje que debe realizarse en lugares donde no haya tráfico ni obstáculos cercanos para no tener que realizar movimientos de conducción extraños o frenazos inesperados, que puedan poner en peligro a otros conductores o peatones que transiten por la misma vía.

Con el conocimiento de maniobras como la del doble embrague y formas de conducción seguras, además de mejorar la seguridad al volante colaboras activamente en mantener la salud de tu vehículo, lo que alargará su vida en las mejores condiciones y evitarás averías y desgastes prematuros. Recuerda que otro de los imprescindibles para tu coche es una buena póliza como el Seguro de Coche de MAPFRE, que te ayuda a desplazarte con tranquilidad, sin temor a los imprevistos.