3 Min de lectura | En las grandes ciudades, encontrar aparcamiento generalmente es muy complicado, por ello, muchas personas cuentan en su edificio, lugar de trabajo o parking público con plazas reservadas pero, si éstas no cuentan con suficiente seguridad, pueden ser usadas por otros conductores. Te contamos cómo proteger tu plaza de parking de manera eficaz.

En algunos edificios o parkings públicos existen plazas de aparcamiento reservadas para usuarios. Aunque suelen estar señalizadas, algunos conductores, ante la falta de espacio optan por estacionar en ellas. Si cuentas con una de ellas, seguro que te interesa conocer cómo puedes proteger tu plaza de parking.

Evitar que aparquen en tu plaza de parking

A la hora de poder evitar que otros vehículos estacionen en tu plaza de parking existen distintas opciones que podrás llevar a cabo. Gracias a ellas conseguirás que tu plaza esté siempre disponible cuando la necesites. Lo más habitual es que este tipo de estacionamientos cuenten con una placa o señalización que indique que están reservadas, pero es posible que otros usuarios estacionen igualmente con las molestias que esto puede ocasionar.

A continuación, te mostramos algunas maneras eficaces para proteger tu garaje:

Varios coches aparcados en un parking

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Bolardos

Los bolardos se emplean en la mayoría de las ciudades para controlar el tráfico en determinadas zonas y evitar que circulen vehículos. Estos pueden ser fijos o automáticos y en muchas ocasiones son instalados por el Ayuntamiento de la ciudad en zonas peatonales con acceso a garajes.

En estos casos, los usuarios disponen de un lector de matrícula o un mando a distancia que permite bajar el bolardo para dar el paso a los vehículos autorizados.

Barreras para parking

Suelen colocarse en los estacionamientos reservados dentro de un parking público que cuentan con una zona privada reservada. Pueden ser centros comerciales, hospitales, hoteles… Estas se accionan mediante control remoto para permitir el acceso solo de aquellas personas que estén autorizadas para ello.

Por lo general, este tipo de barreras suelen colocarse en espacios grandes con mucho tránsito para facilitar la entrada y salida de los vehículos.

Barreras sencillas

Son fáciles de instalar, no requieren control remoto de ningún tipo y se pueden adaptar a las necesidades del usuario. Evitan que otros coches puedan estacionar en nuestra plaza de parking gracias a un mecanismo consistente compuesto por una barra y una barrera de pequeño tamaño situada en la parte baja que impide que un vehículo pueda acceder a ella.

Éstas, por lo general, cuentan con una llave o candado que bloquea el mecanismo, cerrando el paso. Cuando se quiere estacionar, tan solo habrá que desbloquearlo con la llave correspondiente, bajarlo y aparcar el coche. Permite gran libertad porque podemos prestar nuestra plaza cuando sea necesario. Este tipo de barreras suelen usarse en zonas de estacionamiento al aire libre junto a edificios residenciales en las que cada vecino tiene reservada una plaza.

Estas también pueden ser controladas de manera remota. En el mercado podrás encontrar mecanismos que se instalan en ellas y que te permitirán bajarlas cuando vayas a estacionar y subirlas cuando te ausentes de tu plaza de parking para evitar que otros puedan aparcar en ella.

Esta opción es más cómoda, pero también un poco más cara. Lo mejor es que elijas la apertura manual o la automática, este tipo de barreras están fabricadas con materiales muy resistentes a los golpes y a los cambios de temperatura, lo que facilitará su instalación en el exterior y su mantenimiento durante muchos años.

Como ves, proteger tu plaza de aparcamiento es sencillo con estas soluciones. De esta forma, evitarás que otras personas ocupen tu parking cuando no estés.