6 Min de lectura | ¿Están los coches eléctricos suficientemente protegidos? En caso de accidente, ¿hay más riesgo con un vehículo eléctrico que con uno tradicional? Analizamos los sistemas de seguridad de estos coches para evitar incendios y explosiones en el caso de sufrir un incidente.

A efectos de accidentalidad, los coches eléctricos pasan las mismas pruebas de impacto que los coches de combustión realizadas por Euro NCAP. Por lo tanto, las estrellas con que cuentan como modelo y como versión eléctrica definen la capacidad de protección de sus ocupantes en caso de accidente y de los peatones con la misma normativa y tratamiento.

Es evidente que, durante estas pruebas de accidentalidad en coches eléctricos, se verifica también su comportamiento respecto a sus componentes eléctricos, con el objetivo de asegurar un correcto funcionamiento de todos los argumentos técnicos que conlleva esta tecnología de propulsión.  Teniendo esto en cuenta, los coches eléctricos no tienen por qué sufrir más accidentes que los de combustión tradicional y tampoco generar escenarios nuevos o diversos.

De todas formas, en los coches eléctricos hay algunos componentes que deben ser analizados con una mayor atención en su implicación en accidentes de importantes consecuencias, ya que la intensidad eléctrica generada en los mismos es muy superior a la que se obtiene en una red doméstica. Por tanto, en caso de producirse roturas de determinados cables u otros componentes del circuito, se podrían dar situaciones realmente peligrosas.

Dibujo de señal de riesgo de descarga eléctrica

Fuente: Revista Motor Mundial

 

Es por ello por lo que las marcas, en el diseño y construcción de sus modelos eléctricos, han extremado los sistemas de protección a lo largo de todo el circuito eléctrico con el que cuentan. De este modo, evitan posibles descargas en caso de accidente y aseguran tanto las reacciones del coche como la seguridad de sus ocupantes en este tipo de situaciones.

También, algunas compañías de seguros especializadas en los coches electrificados han entendido estas situaciones. Para dar respuesta a este tipo de vehículos, han creado nuevos estilos de pólizas con precios adecuados a los coches eléctricos, ya que consideran que las averías y reparaciones de este tipo de coches tienen diferente coste que en los vehículos de propulsión a explosión.

Imagen detalle de un cable de carga conectado a un vehículo

Fuente: Revista Motor Mundial

 

Sistemas de protección de los coches eléctricos para evitar descargas

Tanto el circuito en su cableado y derivaciones como el conjunto de baterías que montan los coches eléctricos están totalmente protegidos e introducidos en unas cápsulas seguras desde su producción en fábrica, certificando una estanqueidad al 100 % de todos los componentes eléctricos.

Además, todos los modelos eléctricos en el mercado cuentan con diversos sistemas automáticos que interrumpen el flujo eléctrico en las partes afectadas en caso de impacto. Estos sistemas ofrecen mayor garantía de efectividad para asegurar la retención de fugas eléctricas posibles.

Gráfico con el sistema de motor y baterías de un vehículo eléctrico

Fuente: Revista Motor Mundial

 

Probablemente, el sistema de interrupción de flujos eléctricos más tecnificado y eficaz sea el que, bajo licencia Bosch, se viene incorporando de manera generalizada en muchos de los nuevos modelos eléctricos.

Este sistema funciona de una manera automática y rápida detectando un impacto a través de la comunicación incluida electrónicamente en los airbags, que informan del impacto y su envergadura para que, de manera automática, se activen diversos chips de semiconductores. Estos, en milisegundos, activan pequeños dispositivos pirotécnicos para cortar los circuitos eléctricos correspondientes.

De esta manera, se asegura la desconexión eléctrica de todos los sistemas, evitando así cortocircuitos o incendios y eliminando los riesgos personales y del vehículo en caso de accidente de cierta envergadura.

Vehículo eléctrico parado en un paso de peatones

Fuente: Revista Motor Mundial

 

La explosión de estos mini sistemas pirotécnicos inutiliza secciones completas de cableados de alta tensión, de manera que se elimina cualquier riesgo potencial, dotando a estos nuevos modelos electrificados de una posición de seguridad incluso mayor que en el caso de los coches de combustión tradicionales.

Sistemas de protección y cómo comportarnos en caso de incidencia

En casos muy aislados, la interrupción del circuito eléctrico puede no ser suficiente para que no se produzca la explosión de la batería o incluso un incendio de los sistemas como consecuencia de una fuga por calentamiento extremo de la batería, cosa que, por supuesto, puede producirse igualmente en un coche con motor de combustión fortuitamente.

Dibujo de un coche eléctrico siendo cargado en un punto de recarga

Fuente: Revista Motor Mundial

 

En el caso de un impacto muy relevante, se podría producir una rotura de la carcasa de la batería, al igual que podría generarse si las temperaturas que se alcanzan son demasiado elevadas. Esto puede dar lugar a cortocircuitos que podrían producir una conversión de la electricidad en calor (Efecto Joule), y desembocar en incendios o incluso explosiones de las baterías.

Pero, en principio, no hay que preocuparse excesivamente por esta posibilidad, ya que muchos estudios han demostrado que situaciones como las descritas son realmente infrecuentes e, incluso, se darán menos aún en los vehículos eléctricos que en los coches con motor de explosión, debido fundamentalmente a todos los mecanismos de seguridad que se están implantado este tipo de coches.

Lo fundamental para evitar situaciones de riesgo es que el paquete de baterías se encuentre totalmente hermético, como de hecho sucede, con absoluta inaccesibilidad y, en consecuencia, imposibilite estas reacciones. Además, los sistemas actuales incorporan diversos formatos de extinción automáticos que se ponen en funcionamiento en caso de detectar problemas de este tipo.

Las marcas desaconsejan que, en caso de incendio/explosión, se proceda a intentar sofocar el fuego mediante agua o un producto similar, siempre que no haya riesgo para personas o propiedades. Lo recomendable es permitir que el coche arda hasta su extinción, ya que las temperaturas generadas por los circuitos eléctricos de alta tensión podrían ocasionar que se reactive el incendio en cualquier momento.

Gráfico donde se destaca el sistema eléctrico y los motores de un vehículo de propulsión eléctrica

Fuente: Revista Motor Mundial

 

No se debe olvidar que las baterías de los coches eléctricos generan tensiones de 400 a 800 voltios de corriente continua, y es por ello que, las desconexiones automáticas en casos de impactos relevantes prácticamente eliminan el riesgo de descargas o incendios por completo.

En definitiva, las potenciales situaciones de descargas, incendios o incluso explosiones de las baterías son extremadamente extrañas y nada frecuentes, y han sido eliminadas gracias a los desarrollos técnicos que las marcas han propuesto e implementado en sus modelos electrificados, Por lo que, no creemos que deba ser preocupante esta situación a la hora de valorar la adquisición y utilización de un vehículo eléctrico.

 

Periodista especializado

Motor Mundial