4 Min de lectura | Los cambios automáticos van ganando terreno gracias a su menor consumo y mantenimiento mínimo. Hoy te contamos todas las claves sobre los cambios automáticos: tipos, mantenimiento y problemas que suelen dar.

Entre los compradores de coches nuevos es cada vez más habitual la elección de cambios automáticos por diferentes razones, entre las que podemos destacar la posibilidad de utilizar el mismo cambio en modo manual, la mejoría en cuanto al consumo que no difiere de los coches normales y sobre todo, porque los mantenimientos se han simplificado gracias a un menor número de averías generalizadas.

Hay cuatro tipos principales de cambios automáticos, con su mantenimiento y problemas, en el mercado. Cada uno de ellos ofrece una serie de ventajas para cada tipo de motor, coche o uso, al igual que los Seguros de Auto MAPFRE que se adaptan perfectamente a cada conductor y a sus hábitos.   

De convertidor de par

– Funcionamiento: el motor y la caja de velocidades están unidos por anillos toroidales bañados en aceite. La fricción con aceite genera un deslizamiento a la hora de unirse los anillos, lo que permite el cambio de marchas.

– Últimos avances: el consumo se ha reducido considerablemente y con él, también el patinado entre marchas llegando incluso a desaparecer por completo en algunos coches a partir de la tercera velocidad. Mejoras también en las gestiones electrónicas que permiten cambiar más veces y mucho más rápido, lo que repercute en un consumo y aceleración más equilibrado.

– Tipo de coche ideal: vehículos de alta potencia y mucho par.

– Mantenimiento: cambio de aceite de transmisión si lo hay. Hay modelos que no exigen mantenimiento.

– Averías: si el aceite está muy usado o hay fugas, el cambio se vuelve brusco y se pude terminar rompiendo.

De variador continuo


Cambio automático de variador continuo

 

– Funcionamiento: la caja de velocidades se sustituye por un sistema de poleas cónicas que reciben la fuerza y van unidas desde una correa a otras. También hay sistemas de engranajes sin correa. No hay desarrollos fijos, la caja cambia continuamente el desarrollo de final para adaptar la potencia entregada a la velocidad.

– Mejoras: la gestión electrónica permite simular, cuando el conductor lo crea necesario, una caja con velocidades con desarrollos fijos, lo que mejora las sensaciones en conducción dinámica.

– Tipo de coche ideal: vehículos híbridos o de gasolina en los que lo importante sea conseguir un consumo muy bajo y una marcha suave.

– Mantenimiento: no necesitan mantenimiento.

– Averías: normalmente este cambio automático está exento de problemas serios.

De embrague robotizado

– Funcionamiento: igual que un cambio manual, aunque con la diferencia de que la acción del embrague y del selector de marchas están controladas por unas electroválvulas.  

– Mejoras: los cambios de embrague robotizado han mejorado la rapidez de cambio reduciendo los cabeceos y mejorando las sensaciones y el confort.

– Tipo de coche ideal: vehículos pequeños y de uso urbano en los que se busque simplificar la conducción, pero sin mucha potencia.

– Mantenimiento: a largo plazo será necesario cambiar el embrague por desgaste.

– Averías: normalmente este tipo de cambio está exento de problemas serios.

De doble embrague robotizado


Cambio automático de doble embrague robotizado

 

– Funcionamiento: tiene dos embragues robotizados, uno para las velocidades pares y otro para las impares. Cuando una marcha se selecciona, siempre hay otra más preseleccionada (una superior al acelerar o una inferior al reducir velocidad) para asegurar que los cambios sean instantáneos.

– Mejoras: las últimas generaciones mejoran la suavidad de los cambios y hay algunos de doble embrague para motores grandes y potentes. En algunas combinaciones de motor/coche consiguen incluso mejorar el consumo frente al manual.

– Tipo de coche ideal: cualquier tipo de vehículo.

– Mantenimiento: algunas marcas estipulan cambios de los discos.

– Averías: se han dado casos de fallos en el sistema de electroválvulas en algunas marcas conocidas, pero la mayoría funcionan bien.

Ya que conoces las diferencias entre cambios automáticos, tipos, mantenimiento y problemas, sólo te queda decidir el que más se ajusta a tu tipo de conducción y usos más habituales. Pero ante todo, recuerda siempre mantener la máxima precaución al volante.

LO QUE DEBES SABER…
  • Automáticos: el uso del cambio automático se va generalizando.
  • Tipos: convertidor de par, variador continuo y con embragues robotizados.
  • Consumos: los consumos han descendido y se acercan a los cambios manuales.
  • Problemas: la fiabilidad aumenta y las averías caras son aisladas.