3 Min de lectura | Realizar los mantenimientos programados de nuestro coche es condición necesaria para evitar cualquier tipo de avería, como, por ejemplo, el fallo “EPC” del vehículo, cuyo significado es muy variable e intentaremos en este artículo aclararlo.

Cuando aparece el testigo luminoso del “EPC” (“Electronic Power Control” o sistema electrónico de control del motor) en el cuadro de instrumentos nos surgen dudas: ¿podría tratarse de una avería grave? ¿Podría incluso afectar a la seguridad? En realidad, es el indicativo de que el sistema ha encontrado algún tipo de anomalía o avería que implica que se debe acudir a un servicio oficial para realizar un diagnóstico completo.

Como funciona el “EPC”

Antiguamente la mayoría de los componentes del motor eran mecánicos y se accionaban por cable o a través de sistemas de vacío, pero en los últimos años la electrónica con sus microchips y centralitas tienen ya el control de casi todos los sistemas de los vehículos, pasando desde los elevalunas hasta llegar a todos los sistemas de seguridad y de asistencia.

El sistema electrónico de control del motor se monta en la mayoría de los vehículos fabricados en este siglo, o bien a través del “EPC” o mediante cualquier otro tipo de testigo, indicando en su caso que se presenta una avería que precisa intervención, pudiendo, en función del tipo de avería detectada, llegar a detener el vehículo y bloquear el motor de manera preventiva, provocando incluso que el vehículo no pueda arrancar, con lo que habría que solicitar una grúa para trasladar el vehículo a un taller para su diagnóstico y reparación. Con el Seguro de Coche MAPFRE tienes asistencia en carretera desde el km 0, en desplazamientos tanto dentro como fuera del territorio nacional.

testigo EPC

Hay varias opciones por las que la luz “EPC” se encienda, siendo la avería más común alguna relacionada con el sistema de inyección y alimentación de combustible del motor ya que de manera muy compleja este componente funciona con bombas de alta presión, inyectores, válvulas que abren y cierran el circuito según la necesidad, reguladores y unos cuantos sensores que controlan desde la calidad del carburante hasta su temperatura en todo momento.

En otros casos, la anomalía detectada puede estar relacionada con la entrega de potencia, algún problema con el cigüeñal, la temperatura de algún componente importante del motor, al acelerador, el control de tracción, o incluso los frenos, cosas, todas ellas, que pueden revestir cierta gravedad e incluso peligro en circulación.

¿Puede ser grave la avería “EPC”?

Como venimos comentado, antes de entender si la avería detectada es grave, se necesita realizar un diagnóstico completo con los equipos adecuados, determinando la gravedad de la anomalía y diseñando la intervención necesaria en su caso.

Es fundamental recordar siempre que el testigo “EPC” se enciende al detectar una anomalía del motor y que el sistema en algunos coches les hace reaccionar de manera diversa, llegando a parar o bloquear el motor para protección de este ante una avería peligrosa.

Tanto si podemos circular como si no pudiéramos, en todo caso hay siempre que acudir al taller mecánico para verificar con la ayuda de profesionales y poder así determinar el origen del problema y las soluciones a poner en marcha.

Por esto, es siempre de vital importancia realizar el mantenimiento preventivo del vehículo en los momentos marcados por la marca, anticipando así soluciones a posibles averías futuras, solventando muchos potenciales inconvenientes y ahorrando seguramente mucho dinero.

Motor Mundial
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